El Ministerio de Educación comenzó a recibir uniformes y dispositivos tecnológicos que integrarán el paquete escolar 2026. La distribución se realizará al inicio del año académico, con el objetivo de asegurar que cada estudiante del sector público cuente a tiempo con materiales básicos y herramientas digitales para sus clases.
El Ministerio de Educación dio inicio a la recepción y acopio de los insumos que conformarán el paquete escolar 2026 para el sistema público. La llegada de los primeros lotes al Aeropuerto Internacional de El Salvador marca el arranque de un proceso logístico que busca garantizar que, desde el primer día de clases, niñas, niños y jóvenes dispongan de uniformes, dispositivos y materiales esenciales para su formación. En esta fase inicial, se contabilizan 345,000 uniformes y 440,000 equipos tecnológicos —tablets y laptops— provenientes de marcas reconocidas y con sistemas operativos vigentes, que se suman a los recursos entregados en ciclos escolares anteriores.
La titular de Educación, Karla Trigueros, supervisó la descarga y confirmó que estos insumos se incorporarán de forma integral al paquete escolar. La estrategia de entrega unificada responde a una meta clara: brindar a la comunidad estudiantil herramientas que faciliten su desempeño dentro y fuera del aula, con un énfasis especial en el uso pedagógico de la tecnología. Esta visión pretende consolidar aprendizajes y acortar brechas, apoyándose en equipamiento actualizado y materiales listos para uso inmediato.
¿Qué incluye el paquete escolar 2026 y cómo se distribuye?
La conformación del paquete para 2026 integra dos componentes principales: vestuario y tecnología educativa. Por un lado, los 345,000 uniformes recibidos se incorporarán a los kits destinados a estudiantado, desde parvularia hasta bachillerato. Por otro, se agregan 440,000 dispositivos entre tablets y portátiles, que reforzarán el acceso a contenidos curriculares, plataformas de aprendizaje y aplicaciones académicas. Estos equipos, de fabricantes como HP y Lenovo, llegarán con sistemas operativos actualizados para asegurar compatibilidad, seguridad y rendimiento adecuado a las necesidades escolares.
La distribución se planifica para coincidir con el inicio de clases, evitando demoras que perjudiquen la continuidad pedagógica. Equipos de logística ya trabajan en el traslado desde la terminal de carga hacia centros de acopio y puntos de distribución, con cronogramas que priorizan la cobertura nacional y la llegada ordenada a instituciones educativas. La meta es que las comunidades escolares reciban el paquete completo a tiempo, con procesos de inventario y entrega transparentes y trazables.
Objetivos de la estrategia y beneficios para el aprendizaje
El enfoque de entrega anticipada procura que cada estudiante disponga de herramientas listas desde el primer día de clases, fortaleciendo su preparación. Los uniformes refuerzan la identidad escolar y promueven la equidad, mientras que los dispositivos digitales amplían el acceso a habilidades esenciales como la lectura y la escritura en entornos digitales, la búsqueda y análisis de información, la resolución de problemas, la producción de contenidos y el trabajo colaborativo. El empleo de plataformas y aplicaciones educativas facilitará que docentes y estudiantes organicen, desarrollen y valoren actividades tanto dentro como fuera del aula, ampliando así el tiempo real dedicado al aprendizaje.
La introducción de tecnología con estándares actuales también facilita la actualización de prácticas docentes. Con equipos operativos y conectividad disponible en las instituciones, los centros pueden adoptar metodologías activas, integrar recursos multimedia y promover evaluaciones formativas. Además, la disponibilidad de dispositivos en casa favorece la continuidad educativa, especialmente para tareas, proyectos y reforzamientos, lo que contribuye a sostener el progreso académico a lo largo del ciclo.
Coordinación interinstitucional y gestión logística de la entrega
Para cumplir con los plazos previstos, la cartera educativa coordina con diferentes instituciones públicas y operadores logísticos. El proceso comprende recepción, verificación de lotes, manejo de inventario, traslado a centros regionales, preparación de kits y distribución a cada institución educativa. Esta cadena requiere sincronización en tiempos, seguridad en el transporte y comunicación constante con las direcciones escolares para garantizar que los recursos lleguen donde se necesitan y se registren adecuadamente.
La ministra Karla Trigueros destacó que los equipos técnicos mantienen jornadas intensivas para asegurar que el paquete escolar, renovado y completo, se encuentre listo al inicio del año lectivo. El plan incorpora etapas de entrega escalonadas que facilitan la gestión de contingencias climáticas, logísticas o de almacenamiento sin alterar el calendario académico. Además, se garantiza la protección de los equipos mediante embalajes apropiados y procedimientos de verificación previos a su distribución definitiva.
Calendario académico 2026 y momentos destacados del curso
El año académico 2026 en el sistema público inicia el 2 de febrero, con el retorno a clases para los niveles de educación inicial, primaria, básica y bachillerato. Desde el 5 de enero, las instituciones han estado activas en tareas administrativas esenciales: matrícula, planificación curricular, formación docente y ambientación de aulas. Este trabajo previo busca asegurar un arranque ordenado, sin improvisaciones, y con las condiciones mínimas garantizadas para la enseñanza.
El calendario contempla periodos de receso y actividades cívicas que estructuran el avance del ciclo. La pausa de Semana Santa se extiende del 29 de marzo al 3 de abril, con reanudación de actividades la semana siguiente. Las Vacaciones Agostinas abarcan del 1 al 6 de agosto, y septiembre mantiene su énfasis en la conmemoración cívica, con la celebración de independencia el 15 y actividades durante todo el mes. El cierre del año escolar está programado para el 13 de noviembre, con clausuras por niveles durante ese mes, de manera escalonada y organizada.
Integración de recursos digitales en las aulas y en el hogar
La incorporación de tablets y laptops al paquete escolar refuerza el componente digital del proceso educativo. Esto permitirá implementar aplicaciones didácticas, bibliotecas virtuales, entornos de práctica guiada y plataformas de comunicación con familias. El acceso a software educativo y a materiales de apoyo facilitará la personalización del aprendizaje, atendiendo diferentes ritmos y necesidades. Para docentes, estas herramientas representan una oportunidad de diversificar estrategias, ofrecer retroalimentación oportuna y monitorear el avance de cada grupo.
Para lograr un impacto más amplio, se impulsa que el proceso educativo continúe fuera del horario escolar. Con equipos disponibles en el hogar, los estudiantes pueden practicar contenidos, acceder a distintos recursos y avanzar en proyectos, fortaleciendo así su autonomía y su capacidad de autorregulación. Esta dinámica complementa la labor realizada en clase, facilita la nivelación y respalda el seguimiento de los aprendizajes durante todo el año.
Preparación institucional y acompañamiento a las comunidades educativas
La efectividad del paquete escolar depende también de la preparación de los centros para recibir, gestionar y aprovechar los recursos. Las direcciones escolares organizan inventarios, establecen criterios de resguardo y coordinan con docentes el uso pedagógico de los equipos. Paralelamente, la formación docente en servicio, prevista en el calendario, ayuda a consolidar habilidades para integrar tecnología en los planes de clase, evaluar actividades digitales y orientar a las familias en el uso responsable de los dispositivos.
El apoyo brindado a las comunidades educativas abarca la difusión de orientaciones precisas sobre el cuidado de los equipos, la seguridad y el uso responsable. Es aconsejable fomentar hábitos de mantenimiento, copias de resguardo de la información y acciones que fortalezcan la ciudadanía digital. Una puesta en práctica meticulosa prolonga la durabilidad de los dispositivos y garantiza que su uso repercuta de manera favorable en el rendimiento académico.
Progresos logrados, objetivos trazados y proyección futura de la política educativa
La llegada de 345,000 uniformes y 440,000 dispositivos se integra a un esfuerzo continuo iniciado en 2021, periodo en el que ya se ha distribuido más de un millón de equipos. Esta constancia refleja la intención de mantener al día la infraestructura tecnológica y de garantizar que el apoyo material se entregue puntualmente. Para 2026, el propósito es afianzar un modelo que articule recursos físicos y digitales, con distribuciones oportunas y un acompañamiento técnico y pedagógico bien coordinado.
La evaluación de resultados será clave para seguir mejorando: cobertura de distribución, niveles de uso de los dispositivos, avances en competencias digitales y desempeño académico. Con datos y retroalimentación de escuelas, docentes, estudiantes y familias, se podrán ajustar procesos logísticos, priorizar necesidades y fortalecer los componentes que demuestren mayor impacto en los aprendizajes.
Apuesta por la equidad y por un arranque puntual del año escolar
Entregar los paquetes escolares al inicio del año contribuye a que el alumnado disponga de condiciones más igualitarias, sin importar dónde viva o cuál sea su situación socioeconómica; contar con un uniforme completo y un dispositivo en buen estado disminuye obstáculos de acceso y favorece una participación escolar plena, y cuando los insumos se distribuyen puntualmente, se resguarda la continuidad de la enseñanza y cada institución puede organizar su labor pedagógica sin dificultades.
Con el calendario definido y la logística ya en operación, el sistema educativo público se alista para recibir a las y los estudiantes el 2 de febrero con aulas preparadas, materiales disponibles y una propuesta pedagógica que incorpora tecnología junto con los contenidos curriculares. La articulación entre la planificación, la coordinación entre instituciones y la entrega anticipada de insumos consolida las bases de un año escolar orientado a la mejora continua y a la consecución de aprendizajes relevantes, significativos y sostenibles.

